Trozo (older poems)
Aquí no pasa el tiempo, el tiempo no pasa
No han pasado las horas necesarias, la cantidad de meses y los innumerables días para dar cambio severo a mi vida, es que mi cabeza atesora recuerdos marginales unos de los otros y ostenta de melancolía y agonía.
Es pasar de verde a nada.
Conmemoro momentos, una especie de hitos colonizadores de mi tierra febril; resguardo con delicadeza detalles que signifiquen costumbres, cotidianidad pero importante y superior a la sensual complicidad.
Un torrente de ideas aparece y me olvido de lo que quiero decir y cómo lo quiero decir.
Olvido el ritmo interminable de mi singularidad incolora al escribir. Me arritmo.
Las bestias no duermen
Si hablo, la cago, si digo algo enojada puedo destruir mi construcción más noble.
Hay cosas que no entiendo, que realizan una maratón en mi cabeza, no se cansan, toman energéticas.
Se alimentan bien de mis miedos.
Se hidratan de mis temores e ignorancia.
Ideas descaradas se superponen a mi tranquilidad,
se vienen como monstruos bien criados con el objetivo claro de atemorizar todo a su paso - será esquizofrenia, no sería yo la primera - levantando calumnias, celos enfermos, desórdenes mentales.
No sería yo la primera que se ahoga en sus males, lo que pasa es que no me gusta, ya no quiero más.
Estoy en una posición en la que nunca había estado, desconozco.
Soy como un niño perdido en un supermercado, asustado, buscando la falda y las piernas de la mamá, que no se ha dado cuenta que el niño no está.
No encuentro la salida pero sé donde está, porque ya he salido otras veces de túneles, no iguales pero parecidos.
Quizás esto es más de lo mismo - buscando la soledad en el abrazo eterno de gente que viene y va.
Suicidio emo
Esperando el desenlace,te veo agonizar.
Con los ojos abiertos y bien despiertos,
observo tu mirar, ya no me reflejo en él.
Lloro a solas intentando escuchar el palpitar de tu corazón.
Si algo me diera fe.
Distractora despedida,
tan esperada a la vez.
No es que esté expectante,
ojalá nunca llegara.
Pero llegará, algo está en mí.
Espero el desenlace, como película dramática.
Practico mi discurso, mis lágrimas, mi forma de mirarte,
mi forma de besarte al despedirme.
Suicido emocional, le llaman.
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